En el segundo semestre de 2025, Meta actualizó su algoritmo de anuncios con la famosa Andrómeda.
Y como era de esperarse, se armó el debate marketero de siempre: que si era una maravilla, que si era una tragedia, que si Facebook Ads ya estaba muerto. La realidad, como suele pasar en marketing, es menos dramática y más molesta: depende.
Porque Andrómeda no llegó a romper campañas nomás por gusto. Lo que hizo fue cambiar qué premia el sistema, qué castiga y qué tanto permite que sigamos arrastrando malas prácticas que antes pasaban desapercibidas.
Y ahí fue donde a más de uno se le cayó el teatrito.

Si una campaña ya venía floja, probablemente el problema no era Andrómeda. A veces era un mal producto. A veces una oferta tibia. A veces anuncios sin chiste. A veces una estructura tan complicada que ni Mark Zuckerberg la entendía.
No tiene sentido culpar al algoritmo por algo que ya estaba roto. Andrómeda no inventó ese problema. Nada más lo dejó más expuesto.
Un minuto de silencio para los que se subieron a la montaña rusa algorítmica de Andrómeda.
No, Meta no te odia. No, Zuckerberg no se levantó con ganas de sabotear tu negocio. Simplemente cambió lo que el sistema considera digno de mostrar.
Muchos anuncios que antes gastaban fuerte empezaron a perder presupuesto. Y eso dolió, sobre todo cuando esos anuncios daban resultados y morlacos.
Los consentidos del algoritmo.
Hubieron personas que mejoraron resultados porque, sin saberlo o a propósito, ya trabajaban como Andrómeda quería: más diversidad creativa, menos clones de anuncios, menos estructura duplicada, más datos concentrados, y más paciencia para dejar aprender al sistema.
Básicamente: había gente jugando el nuevo juego antes de que se volviera obligatorio.

No existe una máquina del tiempo que regrese tus campañas a los resultados pre Andrómeda. Hay quienes dicen que encontraron cómo hackear el algoritmo, pero los marketers veteranos sabemos que eso de la fórmula mágica universal es tan falso como un billete de tres dólares.
Eso sí: existen las buenas prácticas... pero el detalle más incómodo de todos es que casi ninguna es nueva. Meta llevaba años recomendándolas (o hablándole a la pared, aparentemente). Seguramente hasta tu account manager ya te las había repetido en alguna junta mensual, y tú le diste el avionazo.
La diferencia es que antes podías ignorarlas y aun así tener resultados. Hoy ya no tanto.
Andrómeda no inventó nuevos términos y condiciones. Solo por fin te está obligando a leerlos.

Meta no quiere mostrar anuncios repetidos, agresivos o reciclados. Su prioridad es entretener y cuidar la experiencia dentro de la plataforma. Por eso, anuncios que antes funcionaban increíble, hoy pueden ser tu perdición. Chan, chan, chánnn...
S haces muchas versiones del mismo anuncio y solo cambias detalles mínimos, Andrómeda lo detecta casi como una sola pieza. En otras palabras: ya no basta con disfrazar el mismo creativo.
Necesitas Creatividarks de verdad. Anuncios realmente distintos entre sí, no la misma receta con peluca.

Y aquí está la parte útil: para producir anuncios realmente distintos, no conviene empezar por detallitos. Conviene seguir una jerarquía.
Primero prueba con anuncios que le hablen a segmentos distintos. Por ejemplo, imagina que vendes un suplemento alimenticio; en lugar de repetir el mismo anuncio feo de la botella con 5 fondos distintos, haz anuncios que le hablen a tus distintos clientes potenciales:
- Atletas de alto rendimiento
- Gente que quiere bajar unos kilitos
- Gente que quiere sentirse como el conejo de Energizer
Cuando sientas que ya probaste suficientes segmentos, entonces bajas de nivel.
No todos reaccionan igual dentro de un mismo segmento. Por ejemplo, si le vendes a “mamás” puedes hablarle a:
- La mamá luchona que trabaja
- La que se queda en casa
- La que está tan agotada que ya no recuerda su nombre
- La que muere por recuperar su rutina
Todas pertenecen al mismo segmento, pero no se ven reflejadas en el mismo mensaje.
Ahora sí, con un segmento y una persona definidos, prueba distintos beneficios. Por ejemplo:
- Ahorro de tiempo
- Tranquilidad
- Practicidad
- Menos estrés
- Comodidad
- Resultados
Y aquí está el chismecito útil: muchas veces no cambia el producto, cambia el ángulo. Y ese cambio puede mover muchísimo el desempeño.
No es lo mismo decir “ahorra más” que decir “dejar de sentir que tiras tu dinero”.

Prueba distintos formatos: Reel, imagen, carrusel, UGC, testimonial, demo y video directo a cámara.
A veces, un testimonial grabado con celular le gana a un video con una producción carítsima de París. ¿Por qué? Porque Meta quiere que el contenido dentro de sus plataformas no se sienta como anuncio.

Seguro ya viste esto: anuncios que antes gastaban mucho hoy Meta ya no les da presupuesto, mientras empieza a empujar otros.
Y claro, la tentación natural es forzar el gasto creando una campaña con un solo anuncio para obligar al sistema a meterle dinero al que “antes funcionaba”. Sí se puede. Pero trae dos problemas.
El primero es un CPM más caro. Estás forzando contenido que la plataforma no quiere mostrar tanto. Y cuando haces eso, normalmente te cobrará más por mostrarlo.
El segundo es que deja de ser rentable rápido. Meta no encuentra suficiente gente nueva a quien mostrárselo, entonces se lo empieza a servir al mismo grupo una y otra vez. Sube la frecuencia. Llega la fatiga creativa. Y sayonara rentabilidad.
Es como poner la misma canción en loop: al principio te encanta, pero eventualmente la odias.
Antes podías tomar el mismo anuncio y hacerle “variaciones” casi idénticas: cambiar un color, mover una frase, cambiar un título o recortar 2 segundos de video. Y muchos vivíamos felices diciendo: “listo, ya tengo 8 anuncios nuevos”.
Hoy eso ya no alcanza. Ahora el video tiene que sentirse realmente distinto. Lo mismo con imágenes y carruseles, porque antes bastaba ponerle bigote falso al mismo anuncio; hoy Meta ya reconoce al sospechoso.

Otra recomendación que ahora pesa más es dejar de subir el mismo anuncio en demasiadas campañas.
Lo ideal es que un anuncio acumule datos en un solo lugar, o en la menor cantidad de lugares posible. Entre más fragmentas la información, más difícil se la pones al sistema para entender qué está funcionando.
Dicho en cristiano: si repartes los datos entre muchas campañas, el sistema entiende menos.
Aquí entra uno de los errores favoritos del anunciante ansioso: apagar campañas demasiado pronto.
Estas IAs necesitan datos para entender mejor. Llámale fase de aprendizaje, ajuste o como quieras. Si apagas la campaña antes, no acumula suficientes conversiones, o interrumpes justo cuando estaba encontrando el público ideal. Sería como sacar a tu hijo de la escuela cuando está a punto de ver fracciones...
Como referencia práctica, mucha gente usa la marca de 50 conversiones para darle tiempo al sistema de reunir señales suficientes.
Ojo, no es una ley sagrada, pero sí evita un error muy común: matar campañas antes de tiempo.
Y por favor:
Ten paciencia, pequeño saltamontes.
Si la apagas cada cinco minutos, no la estás optimizando. La estás mareando.

A estas alturas, la solución para tener buenos resultados en Meta en la era de Andrómeda ya se ve bastante clara: más anuncios y con creatividad verdaderamente diversa.
No suena sexy.
No parece hack.
Pero es lo que hay.
Copia y pega:
Prompt:
Actúa como estratega creativo de Meta Ads. Mi negocio vende: [producto/servicio].
Cliente ideal: [quién es, qué le duele, qué desea].
Precio/rango: [$$].
Diferenciador real: [por qué elegirnos].
Dame 12 ideas de anuncios que NO sean microcambios.
Divide en: 3 segmentos, 2 personas por segmento, 2 ángulos por persona.
Para cada idea: hook (primeros 3 segundos), guión breve (15–40s), formato (Reel/imagen/carrusel) y CTA.
Evita promesas exageradas y tono gurú.
Cada anuncio cuesta tiempo, dinero y energía, así que es normal querer que todos funcionen, pero en Meta Ads no necesitas que todos despeguen: necesitas pegarle a unos pocos ganadores que paguen el resto.
Los demás no “fracasaron”; te ayudan a descubrir qué mensaje, qué formato y qué ángulo sí conecta. Cuando entiendes eso, dejas de perseguir el anuncio perfecto y empiezas a construir un sistema: crear, probar, lanzar y repetir.
Menos presión, menos drama… y más posibilidades de encontrar anuncios que sí vendan.
